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OBSERVATORIOS DE AVES



„DESDE PEQUEÑO SUPE QUE TRABAJARÍA EN CONTACTO CON LA NATURALEZA. ME GUSTABAN LOS PECES, LOS ANIMALES, LAS FLORES, LAS BALLENAS Y LOS DINOSAURIOS. CUANDO ME PERCATÉ DE QUE LAS AVES ERAN BÁSICAMENTE EL ÚLTIMO ESTADIO DE LA EVOLUCIÓN DE LOS DINOSAURIOS, ME DEDIQUÉ PLENAMENTE A SU OBSERVACIÓN, Y MI PASIÓN POR ELLAS NO HA CESADO DE AUMENTAR A MEDIDA QUE HAN IDO PASANDO LOS AÑOS.“ - Tormond Amundsen

Otro de los aspectos típicos de mi tierra es el concepto noruego de “bålkos”, que se puede definir como el arte de disfrutar del momento. Solamente necesitará una hoguera (“bål”) al aire libre, y acomodarse para disfrutar del fuego y del paso del tiempo. He pasado incontables días y noches en la naturaleza. A menudo he construido una estructura temporal para refugiarme durante la noche. Crear las mejores condiciones “bålkos” se convirtió en mi pasión. No recuerdo cuántas veces me he sentado junto al fuego, disfrutando del ulular de los búhos pigmeos y contemplando los arrendajos funestos en mi campamento mientras buscaban comida fácil.

En un principio pensé que me convertiría en biólogo, pero mi lado creativo sacó lo mejor de mí. En resumen, años después, tras haber viajado mucho y haber estudiado un máster en arquitectura me di cuenta de que tenía que convertirme en arquitecto especializado en la observación de aves. Mientras estudiaba apenas conocí a arquitectos que trabajaran con la naturaleza. En mi opinión, los arquitectos parecían vivir inmersos en la cultura y el urbanismo. Parecía que la palabra ecología no tenía cabida. Me percaté de que podía combinar mi pasión por las aves y la naturaleza con el campo de la arquitectura. Esta es la premisa fundamental que desembocó en el nacimiento de Biotope: un estudio de arquitectura que pretende propiciar el encuentro entre las personas y la naturaleza.

Desarrollamos nuestros observatorios y refugios de acuerdo con las características de la ubicación, las líneas de visión y la dirección del viento. Equilibran cuidadosamente la necesidad de tener la visibilidad suficiente para atraer y concentrar las actividades humanas, los requisitos prácticos de los observadores de aves y la sensibilidad hacia las necesidades de estas. Así, las pequeñas estructuras se construyen lo más planas posibles. Habitualmente se trata de un refugio construido en torno a un asiento básico, protegido de la nieve y del viento mediante dos, tres o, excepcionalmente, cuatro paredes. No están diseñadas para pernoctar en ellas. La arquitectura constituye una herramienta para proteger y promover las aves, la vida salvaje y la naturaleza. A fin de cuentas, las personas protegerán y se preocuparán por lo que aprenden a apreciar. Mi trabajo consiste en conectar las personas con la naturaleza.

BÅLKOS


El refugio contra el viento situado en nuestra ciudad natal, Vardø, constituye el principal tributo a “bålkos”. Contiene dos cavidades para poder refugiarse, con independencia de la dirección del viento y de las condiciones climatológicas. Pero al mismo tiempo es un espacio abierto, permitiéndole seguir en contacto con el entorno, proporcionando refugio sin aislar. Las hogueras al aire libre constituyen una parte esencial de la experiencia “bålkos”. Vardø se encuentra más al norte que Point Barrow, en Alaska, y más al este que Estambul. A menudo, las condiciones son duras, incluso en verano, momento en el que se convierte en un lugar popular entre los locales que acuden a esta zona para disfrutar de las vistas mientras se sientan en torno a una hoguera. Sin embargo, el invierno es la estación preferida para los observadores de aves, puesto que bandadas de miles de eider de Steller y patos haveldas se congregan en el fiordo de Varanger, sin mencionar a los más de 14 000 ejemplares de eider real y los 17 000 de eider común que se han contabilizado en esta región. Constituye un verdadero espectáculo. ¡Tendrá que verlo para creerlo!

REFUGIO EN EL ROMPEOLAS DE VADSØ


Cuando diseñamos un refugio contra el viento en el puerto de Vadsø, optamos por el hormigón, el material que predomina en este entorno. Durante las tormentas de invierno de Varanger, la ubicación extrema del observatorio en el rompeolas implica que a veces sufra el embate de olas impresionantes. La estructura principal del observatorio se ha diseñado para soportar tormentas de invierno intensas, así como el oleaje fuerte. Se han empleado líneas marcadas y ángulos pronunciados, como los que se utilizan en los diseños industriales y funcionales de los edificios portuarios, añadiéndoles un elemento de belleza. Los grandes ventanales y las zonas con bancos invitan a los observadores de aves a refugiarse mientras intentan divisar la rara gaviota hiperbórea o algún ejemplar incluso más especial.

EL ESPECTÁCULO


El refugio contra el viento del acantilado de Kongsfjord se sitúa en un risco, en el extremo más septentrional de la Península de Varanger, desde el que se pueden contemplar unas vistas espectaculares del mar de Barents. Las líneas angulosas y pronunciadas de la madera oscura reflejan la dureza de los acantilados inhóspitos. El cristal del gran ventanal panorámico refleja el cielo y el paisaje mientras proporciona un anhelado refugio contra los vientos y las nieves del ártico. La mayoría de los refugios Biotope de la Noruega ártica son abiertos. Sin embargo, dada la naturaleza extrema de este enclave, decidimos a cerrar completamente este refugio para permitir que los observadores de aves entren en calor mientras buscan aves marinas. La madera del interior del refugio es clara y más colorida, ayudando a crear una atmósfera cálida mientras se permanece en su interior. Esta foto fue tomada a principios de diciembre, cuando apenas hay luz diurna y las temperaturas gélidas convierten a este observatorio de aves en un lugar acogedor. Aquella noche la aurora boreal desplegó todo su esplendor creando un espectáculo que siempre recordaré. Para mí es un verdadero privilegio ser un arquitecto que trabaja en unas condiciones tan extremas e impresionantes a la vez.

LA OBSERVACIÓN DE AVES


El observatorio de aves que más utilizo es el refugio contra el viento situado al norte de Vardø. Al levantar la vista hacia el norte, entre nosotros y la masa de hielo del Ártico no hay nada más que agua. Es en esas ocasiones cuando cojo mi telescopio SWAROVSKI OPTIK y paso horas y horas contemplando el mar. Al estar a salvo de los vientos árticos, puedo disfrutar de unas vistas maravillosas de los patos, de numerosas especies de gaviotas, así como del acantilado de Hornøya donde anidan miles de aves y que se encuentra lo suficientemente cerca como para poder identificar los araos de Brünnich y otras aves marinas. Esta es la zona que elijo para avistar aves árticas.

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