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Fantasma blanco


Otro madrugón para dar el pistoletazo de salida a la temporada. Sin embargo, esta aventura era diferente. Había empezado hacía ya doce años, cuando solicité por primera vez el permiso para cazar las cabras blancas de Montana. Durante todos esos años participé sin éxito en el sorteo de los permisos.


LA CACERÍA DE MI VIDA

¡ESTE AÑO SÍ!

Después de doce años de solicitarlo y otras tantas decepciones, en esta ocasión el resultado fue distinto: por fin obtuve el permisomás codiciado de la costa oeste. Lo siguiente fue un viaje de 31 horas y 3.452 km hacia lo que prometía ser la cúspide de mi carrera como cazador hasta ese momento. Cruzar el país de costa a costa da tiempo de sobra para pensar muchas... muchas cosas. ¿Estaba físicamente preparado? Y mi equipo, ¿estaría a la altura? Tengo experiencia en cacerías, pero esto era diferente. No quería dejar nada al azar. ¿Tenía todo lo necesario? ¿Qué arma debería utilizar?

Además, tenía que tener en cuenta el humo. Durante el verano, la zona de Montana en la que íbamos a cazar había sufrido numerosos incendios forestales. ¿Habría una visibilidad adecuada? ¿Podríamos filmar? No tenía respuesta para muchas de estas preguntas, pero tenía algo claro: ésta era mi gran oportunidad. 

 Y POR FIN LLEGÓ EL DÍA QUE HABÍA ESTADO ESPERANDO TODA MI VIDA

Una última comprobación del equipo, y estábamos listos para buscar las cabras blancas. Era hora de partir; empezamos la ascensión. No tardamos mucho en encontrar algunos ejemplares, pero no teníamos ni idea de que encontrarlos iba a ser casi lo más fácil. Estoy seguro de que hay más arriba, pero no tiene sentido seguir y tener que bajar ya de noche cerrada. Durante la exploración previa de este verano, también hablamos con un biólogo de esta región, quien nos indicó por dónde empezar. De hecho, estuvimos allí la noche anterior y vimos cuatro o cinco, pero ningún macho. Aunque sabemos de buena tinta dónde están. ¡Una maravillosa mañana! Aunque no lo parezca, hemos ganado mucha altura. Hay puntos que llegan hasta los 3.300 metros. Aunque no estemos en la cima, hemos subido mucho. Contamos con poder avistar algo antes de seguir adelante. A este paso, nos va a llevar el día entero llegar hasta ellos. No vamos a ir a lo loco, queremos hacer las cosas con cabeza. Va a ser duro.  

Pero vamos allá. La noche anterior vimos una cabra blanca adulta. Planeamos una ruta que parecía asequible y partimos. Ganar unos pocos centenares de metros en una hora resultó frustrante; sabíamos que no iba a ser fácil, pero tampoco previmos que nos fuera a llevar tanto tiempo alcanzar nuestro objetivo. Demasiados imprevistos. Después de soñar con estos animales durante años, me costaba creer que estuviera viéndolos con el telescopio. Especialmente sabiendo que tenía un permiso de caza en mi bolsillo. No nos queda mucho tiempo esta noche, así que da igual. Están a un día de distancia. Solo nos quedan unas horas. Avancemos. 

Estos primeros días hubo muchos avistamientos. Pero incluso después de tantos kilómetros a pie, enseguida nos dimos cuenta de que tendríamos que seguir subiendo. La zona en la que estábamos cazando tenía forma de cañón, con paredes verticales a ambos lados. No había forma de dar un rodeo para llegar. Tendríamos que encontrar un camino más directo para llegar a ellos.

Eran sin duda dos de los caminos más cortos para llegar a la cima, o al menos a las cercanías. Teníamos que intentarlo; en caso de no conseguirlo, bueno, tendríamos que volver a bajar e intentar otra vía. 


DÍA TRAS DÍA, FUE LO ÚNICO QUE HICIMOS. 

Habíamos ascendido durante tres o cuatro horas hasta la cima solo para ver que las cabras... habían desaparecido. Teddy Roosevelt se refería a ellas como “fantasmas blancos”. Estaba empezando a comprender que no tenía nada que ver con su color...  

¡Es maravilloso! Hay personas que se mofan de los cazadores. Pero cualquiera que haya estado aquí alguna vez, inevitablemente recordará la cita de Fred Bear: “Subido a un árbol de seis metros, estará seis metros más cerca de Dios”. ¡Esto es increíble! ¡Qué belleza! 

Hemos vuelto a subir a la cima esta mañana, intentando llegar hasta el grupo que habíamos avistado. De hecho, ayer los vimos desde la cima, al otro lado del valle. Acabo de ver un par de ejemplares, y parece que uno de ellos podría ser un macho, pero un ser humano no podría llegar hasta donde están, es imposible.  

Siempre pensé que lo más difícil sería conseguir este permiso de caza. Al fin y al cabo, solo lo obtiene el 5% de los no residentes que lo solicitan. Nunca se me había pasado por la cabeza que no pudiera conseguir cazar mi cabra, pero a medida que se acercaba el último día, esta idea iba ganando fuerza. Después de la dura subida hasta la cima, y la posterior bajada, estábamos exhaustos. Y sin embargo volvíamos a subir todas las mañanas. Pero a estas alturas, con los pies ensangrentados y los músculos doloridos, hasta caminar por llano resultaba una proeza. Pero para triunfar hay que sufrir; quería ganarme mi cabra blanca a pulso. Es el motivo por el que lo estaba haciendo por mi cuenta. Pero paciencia, todavía no ha terminado. Tengo una cacería de venados el próximo mes; puedo cancelarlo para volver aquí. Si el invierno no se adelanta, tendremos una última oportunidad. 


UN MES MÁS TARDE

Los dioses están siendo benévolos.

El invierno estaba tardando en llegar este año, pero prometía ser duro. En pocos días, se avecinaba una tormenta de inverno, así que tras revisar el arma rápidamente, partimos hacia la montaña. No hay ningún otro lugar en la tierra en el que se pueda ver algo así: ¡una enorme bandada de ánsares nivales! Estamos a 2.500 metros y los picos que se ven al otro lado tienes unos 3.000. Están casi a nuestra altura, volando en nuestra dirección. ¡Es fascinante! Después de todo lo que pasamos en nuestro primer viaje, ¡mira lo que hemos encontrado a menos de un kilómetro de la furgoneta! Era una señal. Ya hemos avistado dos cabras en la cima, solo queremos dar un paseo y echar un vistazo; hoy ya no tenemos

tiempo para subir. Tenemos a dos ejemplares a la vista, a unos 550 metros de aquí. De hecho, se están moviendo entre árboles, así que no sé decir de qué especie se trata. No les perdamos la pista, por si resulta que vuelven a bajar hasta un punto en el que los podamos alcanzar. 

Mañana empeora el tiempo. Parece que el invierno va a hacer acto de presencia. Según la previsión, se esperan temperaturas bajo cero y nieve para los siguientes cuatro o cinco días. Después, quién sabe. Se ha retrasado un poco, pero parece que va a pegar duro. Cuanto antes podamos hacer algo, mejor. ¡Crucemos los dedos! 

LA SEGUNDA MAÑANA

Salgamos y busquemos un lugar donde apostarnos. Voy a estar alerta. Si se empiezan a poner nerviosos, nos paramos aquí mismo. ¡Mira, uno en la esquina! Un bello ejemplar. Una rama “mal situada” le ha salvado la vida. Se dio media vuelta y desapareció. Una fuerte sentimiento de decepción se apoderó de sobre nosotros hasta que nos dimos cuenta de que teníamos otra cabra a este lado de la ladera. ¡Ahí está! ¡Voy a intentar dispararle ahora mismo! [disparo] ¡Abatido! Esto es otra cosa. En el camino de vuelta, me he puesto a pensar en todos los altibajos que hemos tenido en este viaje y en el anterior. Una temporada redonda. Ha sido una de las cosas más difíciles que he hecho nunca, pero también la que ha tenido mayor recompensa. He tenido mucha suerte de conseguirlo. Doy gracias a Dios por haberme dado salud y esta oportunidad. También quiero agradecer a mi mujer y mi familia por dejarme viajar y hacer lo que más me gusta. Son mi apoyo, aunque no estén en el escenario de caza. ¿Qué le parece? Ha sido un viaje realmente duro y agotador, tanto física como mentalmente. Pero si tiene la oportunidad, ¡no lo dude!

¡Se trata de un viaje de caza único en la vida!

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