Bienvenido/a,
en el mundo de
Swarovski Optik

We deliver as usual! Due to possible longer delivery times, we have extended the right of return to 30 days.


Experiencia de caza en montaña


Todo es cuestión de superar los límites de su resistencia. Poner cabeza y corazón en lo que está haciendo. Cazar en las montañas exige el máximo respeto, incluso a los cazadores experimentados. En las remotas zonas de caza de las montañas, la naturaleza siempre juega con ventaja. Dos cazadores, uno joven y otro mayor, se plantean un reto. ¿Qué pasa por sus cabezas al ascender y descender de la montaña, y durante la ardua cacería?


DE UNA GENERACIÓN A OTRA

EL JOVEN CAZADOR.

Llevamos en pie desde muy temprano, ascendiendo sin parar. Me recuerda a uno de mis primeros viajes de caza, que tampoco fue hace tanto tiempo. Ya cuando subíamos por el bosque, empezamos a oír el bramido de un venado. Miré con mis binoculares al lado opuesto del valle. Pude divisar un venado al borde de un pequeño claro. Solo lo pude ver vagamente, por lo que no pude identificar el objetivo con certeza. Mi hermano me hizo una señal. Otro venado apareció un poco más lejos. Después de avistar brevemente el objetivo, decidí disparar. Cuando disparé, el venado estaba en una buena posición. Mi hermano me dio una palmadita en la espalda.

EL CAZADOR EXPERIMENTADO.

Cazar en las montañas es una actividad que encierra una belleza casi inaccesible, en la que esfuerzo y recompensa están estrechamente relacionados. Pero quien se adentra en el mundo de la caza obtendrá mucho más que una presa. Es una lección que aprendí cuando acompañé a mi padre en mis primeras salidas a la montaña. No intercambiamos palabra en toda la ascensión, hasta que avistó un ciervo a unos 200 metros frente a nosotros. Me pasó sus binoculares Habicht para que pudiera verlo por mí mismo. Lo seguimos sigilosamente al abrigo de los árboles hasta que alcanzamos la distancia de disparo adecuada. Fue su disparo certero lo que prendió la mecha de mi pasión por la caza.

EL JOVEN CAZADOR.

Completamos la sección más difícil cuando algo apareció en un claro del bosque. ¿Una gamuza? Cogí los binoculares. Estaba en lo cierto y tenía muy buena pinta. Me tumbé frente al tacón de un árbol, utilizando la mochila como soporte. Eché una mirada rápida a mi compañero de caza. Me hizo un gesto. Apunté al animal, de aproximadamente un año, e hice lo que tenía que hacer. Disparé. Di en el blanco, a un dedo de la cruz del animal. Después, otra vez el silencio.

EL CAZADOR EXPERIMENTADO.

Buen disparo. Bien hecho. No es fácil que un joven cazador dé en el blanco disparando en ángulo. Pero los momentos de éxito como estos demuestran que hay futuro para la caza. Demuestra que los smartphones, el conocimiento ancestral y la disciplina de la caza no son incompatibles. No obstante, la disciplina es el factor clave para cazar en la montaña.

EL JOVEN CAZADOR.

La gamuza pesaba unos 14-15 kg en mi mochila y a cada paso que daba me pesaba aún más. Evidentemente, no lo dije en alto. El sudor caía profusamente por mi cara. Mi compañero de caza parecía encantado, y a medida que descendíamos al valle, más se animaba contando sus batallitas de caza. Así que no había otra que seguir adelante, un paso detrás de otro.

EL CAZADOR EXPERIMENTADO.

Cazar en las montañas pone a cada uno en su sitio. Es algo que los cazadores experimentados transmiten a los noveles. Es precisamente cuando se caza en las montañas cuando entran en juego todos los factores que pueden determinar el éxito o el fracaso de la cacería, como el aguante, el equipo, o las condiciones climatológicas. Hay que saber qué hacer y qué no hacer. Cuando estoy apuntando al objetivo, me planteo si tengo la suficiente confianza para tomar la decisión correcta. Además, ¿puedo bajar la presa hasta el valle colgada de mi mochila? Mi padre me enseñó todo lo que hay que saber. Ahora, ha llegado el momento de transmitir este conocimiento.

Productos recomendados
EL Range
EL Range LA CIMA DE LA PERFECCIÓN
Volver arriba