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Espera


La cantidad de mujeres que acuden a cursos de caza ha ido en aumento. También ha incrementado paulatinamente en muchos países el número de mujeres que participan en actividades de caza. Si miramos a los estudios sobre el tema, se observa que las mujeres prefieren la espera y que se centran en diferentes aspectos de la caza en comparación a los varones.


LA MUJER EN EL MUNDO DE LA CAZA

En la antigüedad, las mujeres eran las encargadas de cazar. Diana y Artemisa eran las diosas de la caza en la mitología romana y griega, respectivamente. Aparentemente, Artemisa incluso salía a cazar con flechas de oro y un arco de plata. Dejando de lado las leyendas, las mujeres han reclamado su lugar en las actividades de caza, principalmente en los últimos 20 años. 


LA MUJER, PRESENTE EN LA CAZA DESDE SIEMPRE

La relación de las mujeres con la caza no es algo nuevo. Ya en el siglo XIV aparecen documentos que reflejan la participación de las mujeres en actividades de caza. En los siglos XIX y XX, varias mujeres consiguieron fama internacional por su pericia al cazar. El ejemplo más conocido es Annie Oakley, quien causó sensación en EE.UU. como cazadora profesional y, posteriormente, como tiradora de exhibición. Fue aclamada como una de las primeras súper estrellas femeninas. Su interesante vida inspiró el musical “Annie Get Your Gun”, que obtuvo un gran éxito en Broadway en la década de los 40. Además de esta súper estrella, también hubo numerosas mujeres cazadoras, especialmente durante la primera mitad del siglo XX, relativamente desconocidas actualmente, pero que se dedicaron a la caza mayor. Juntas, abrieron la senda para las actuales mujeres cazadoras.

CUESTIÓN DE MOTIVACIÓN

Alemania, Austria y Noruega lideran el ranking de mujeres cazadoras. En el caso de Alemania, las mujeres representan ya el 10% de los cazadores, y la proporción que acude a los cursos de caza llega incluso al 20%, con una sostenida tendencia al alza. Incluso en países como Suiza, donde la cantidad de mujeres cazadoras es relativamente pequeña, de un 5%, el número va en aumento.

Un estudio realizado por la Universidad de Bremen sobre la psicología de la caza ha pretendido ahondar en los motivos por los que las mujeres se interesan por la caza. Según los resultados, el principal motivo es su finalidad conservacionista, exactamente igual que sus colegas masculinos. Sin embargo, rechazan casi de plano la caza de trofeos. Las cazadoras afirman que la caza es también el contrapunto a su día a día. La balanza se equilibra en lo referente a considerar la caza un medio para procurarse alimento. En este sentido, la diferencia entre mujeres y varones es despreciable.


EL PERRO, TAMBIÉN EL MEJOR AMIGO DE LOS CAZADORES

Cada persona tiene sus propios motivos para adentrarse en el mundo de la caza. Algunos cazan en pareja, mientras que otros se apuntan a cursos de caza por su propio interés y para disfrutar de la naturaleza. No obstante, lo que resulta interesante es observar que muchas mujeres se introducen en el mundo de la caza a través del adiestramiento de perros. Es lo que ocurrió en Alemania en 2012, cuando el 62% de las solicitudes de licencias de caza recibidas de mujeres llegaron por esta vía. Las cazadoras participan en todo tipo de caza, siendo especialmente popular la espera. “Pasar largas noches en un puesto esperando a que aparezca un jabalí es una excelente oportunidad para sentir plenamente la naturaleza”, comenta una mujer, confirmando también la afinidad mencionada de las cazadoras con los perros de caza. “Cazar con un perro es mucho más agradable. No me puedo imaginar cazar ni siquiera una pequeña presa sin un perro. Incluso cazando ungulados, siempre es más agradable y útil tener a alguien a tu lado”. 


DISFRUTAR DEL MOMENTO, NO DE LA PRESA

La preferencia por la espera corrobora la idea expresada en los estudios psicológicos sobre la caza y las declaraciones de las propias cazadoras. Según se deduce, las mujeres prestan especial atención durante la formación y se inclinan más los disfrutar de los aspectos lúdicos de la caza que por la mera obtención de la presa. Pero no es posible generalizar; a nadie le gustan los estereotipos, ni a mujeres ni a varones. Mirando estos resultados con detenimiento, salta a la vista que a las cazadoras les gusta “abatir” no solo las presas, sino también los clichés.

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