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Digiscoping


Cuando uno empieza a adentrarse en el mundo del digiscoping, encuadrar el sujeto en el visor puede resultar todo un reto. Una vez que se dominan los fundamentos básicos del digiscoping, a saber enfocar el ojo del sujeto la mayor parte del tiempo y modificar los ajustes de la cámara adecuadamente de forma intuitiva, es hora de empezar a “ver” realmente lo que muestra el visor.



EL ARTE DEL DIGISCOPING

MENOS ES MÁS

Hay muchas convenciones sobre composición fotográfica, pero en el caso del digiscoping, el principal objetivo es mostrar, casi siempre, un único sujeto en todo su esplendor. Las mejores fotos no lo son por lo que muestran, sino por lo que no aparece en ellas. El “menos es más” se aplica en este caso a rajatabla y eliminar de la foto cualquier elemento que distraiga la atención es avanzar un paso hacia el objetivo. Fondos intrusivos, ramas de árboles, partes de otros pájaros son algunos de los pecados más habituales. No son pocas las fotos con gran potencial que se ven abocadas al olvido por un pequeño detalle. A menudo, el digiscoper podría haber salvado la foto si se hubiera percatado del problema cuando estaba tomando la foto. Es fácil fijarse en el sujeto hasta el punto de no darse cuenta de que también aparecen otros elementos, lo que puede ser bueno o malo. A menudo, basta un pequeño movimiento para volver a encuadrar el sujeto y eliminar el elemento indeseado.

LA LUZ COMO HERRAMIENTA CREATIVA

Hacer un uso óptimo de la luz es una de las herramientas clave para el digiscoper. Ser consciente del ángulo del sol y cómo está iluminando el sujeto son factores críticos para la calidad de la foto. Es rara la vez que practico digiscoping entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, y me resultaría muy raro sacar una foto sin sentir el sol a mis espaldas. La luz del sol incidiendo con un ángulo bajo desde detrás casi siempre dará como resultado mejores fotos que si se sacan a la sombra o a plena luz del mediodía. En ocasiones, las oportunidades surgen donde uno menos se lo imagina, como un reflejo perfecto de un pájaro pavoneándose y exhibiendo todo su colorido sobre una lámina multicolor de agua. Si uno se centra solo en el pájaro y no ve su reflejo, probablemente sacará una foto de un pájaro y, quizás, parte de su reflejo. Si su nivel de observación ha aumentado hasta el punto de reconocer el potencial de la escena, volverá a encuadrar la imagen, posiblemente girando la cámara 90 grados sobre el telescopio, y capturando lo que podría ser la mejor foto de su vida.

LA PARTE POR EL TODO

Otra situación que puede resultar en una foto que no pase del aprobado o en una que termine por aparecer en una revista es cuando en la escena aparece más de un ejemplar. Tanto si se trata de dos pájaros o de toda una bandada, muévase hasta encontrar un ángulo que le permita encuadrar la foto sin cortar un pájaro por la mitad. No espere hasta que vea la foto en el ordenador para pensar cómo recortarla; aprenda a evaluar las tomas antes de pulsar el disparador de la cámara. El digiscoping solo permite aprovechar una profundidad de campo muy concreta, lo que puede ser un arma de doble filo. Es maravilloso para resaltar el punto que quiera destacar, pero en el caso de que haya más de un pájaro, puede ser difícil decidir el ojo de cuál enfocar. Por lo general, habrá un pájaro que le llame la atención en el visor, y enfocar su ojo será por lo general la mejor opción. El equilibrio radica tanto en las sensaciones y la intuición como en las normas. En la mayoría de casos, querrá dejar más espacio alrededor del que ocupa el sujeto en sí. La “regla de los tercios” puede resultar de ayuda, pero algunas veces, sencillamente, no funciona. En tal caso, rompa las normas y experimente dejándose llevar por su instinto. Tómese un tiempo para experimentar con diferentes encuadres para su foto. Nivele el horizonte si fuera necesario y vea si la foto se puede mejorar con algún encuadre creativo.

ENCONTRAR SU PERSONALIDAD ARTÍSTICA

Comencé en el mundo del digiscoping para poder compartir con los demás la belleza de los pájaros que visitan la charca de nuestro jardín. A pesar de que me siga interesando compartir la belleza de la naturaleza con los demás, ahora mi propósito es sacar fotos que permitan a las personas relacionarse con las aves de una forma que antes no se lo hubieran imaginado. Una manera de hacerlo es estar lo suficientemente cerca del sujeto para capturar detalles y expresiones que, en otras circunstancias, pasarían inadvertidos. Al sacar miles de fotos y buscar la más perfecta en todos los sentidos, puede ayudar a los demás a crear una conexión especial y enriquecedora. Busco las fotos que realmente me hagan sentir esa conexión con el sujeto y con suerte tener algún efecto sobre las personas que las ven. Si siente esa conexión especial con el sujeto, a la postre también se reflejará en sus fotos. Cuando dedica mucho tiempo a observar la naturaleza con los aumentos que permite el digiscoping, uno es testigo de comportamientos e interacciones increíbles, y es muy probable que cambie su relación con la naturaleza. Uno de los cumplidos más hermosos que me han hecho nunca fue al empezar en esto del digiscoping, cuando una mujer me dijo “Eres capaz de captar la personalidad de los pájaros”. Le puso palabras a lo que subconscientemente quería lograr, y se ha convertido en uno de los pilares de mi estilo de digiscoping.

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